Cabecitas

Durante los años de estudiante becado en París, sin taller ni espacio físico donde poder hacer sus esculturas, Forchino decide utilizar papel maché, un material sencillo que le permite modelar en pequeño formato. De esta manera crea una serie de cabecitas coloreadas con cera virgen y pigmentos, las que presenta primeramente en frascos de vidrio y más tarde encerradas en rústicas cajitas de madera o amalgamadas formando grupos. Con el tiempo la mayoría de estas obras fueron atacadas por insectos, siguiendo la natural evolución de las cosas.